viernes, 11 de diciembre de 2009

Simplificando


La prueba será difícil, traspasarás el corazón de la capital que te intentará perder en intersecciones de alientos y semáforos de decisiones. Te saldrá al encuentro un ejército de idealismo que al derrotarte en una batalla te escoltará de vuelta, pero vendrás.


Los pocos árboles agónicos y rodeados de espinas plateadas vigilantes, como si fuesen a escapar, empiezan a balancearse porque los florecerás por dentro con el zapateo que avisa tu llegada.

Me vestí el alma con el color índigo de tu mirada, y la perfumó tu aliento. Ven, que mientras te espero tu ausencia alimenta mi sombra y el espacio circundante.

Avanzando voy por el exotérico camino que me vas abriendo al blandir tu espada entre los montes agrestes. La prueba en realidad nunca había sido tan sencilla junto a tí.


1 comentario:

caminante dijo...

¡Qué placer volver a leerte Duendecilla, cada vez disfruto más de tus textos.
Un beso