martes, 22 de marzo de 2011

Soy


tan terca,
que no admito mis equivocaciones, ni las tuyas, ni las de mi perrita.

tan ingenua,
que pensé que nunca derribarían el árbol de la esquina, que podría cantar "Mi árbol y yo" algún día...

tan loca,
que invento canciones que no he pensado al cruzar los semáforos de cada esquina.

tan brava...
que ... pero tan brava,
que desbordo los ríos de tu cause y quemo la hierba de tu prado cada viernes de vez en cuando,

tan débil,
que no me sostiene este corazón tan grande este cuerpo tan pequeño,

tan feliz,
que bailaría la vida entera reposando en tu hombro.
Dios me ha dado todo lo que le pedí porque lo que le pedí eras tú.

Es cuestión de tener a Cristo de tu lado, de invitarlo a pasar a tu casa, cenar con él y él contigo...
tan feliz.

4 comentarios:

Jarppa dijo...

Great photo!

caminante dijo...

Cuando el viento me trae a tu blog y encuentro que has publicado de nuevo me alegro mucho.
Disfruto tus textos, trascienden algo que no sabría definir, pero que llega dentro.
Un beso, Duendecilla, AMIGA.

Juanjo

Silvia Salas Ramírez dijo...

todos esos tan los extraño mucho

La Flor dijo...

Me gustó muchisimo, me encantó este poema...