lunes, 15 de febrero de 2010

Oscuridad del medio día


Por la ruta del viento se reparten sus deseos, se le escapan como el dinero a los inversionistas de esa empresa en plena crisis. Ella lo sabe y sabe que no hay elección.

Pero camina altiva como siempre, ni un minuto antes ni un minuto después, justa, martillando el piso con sus tacones desde que su silueta liviana traspasa con presencia estructural la puerta grande, luego, y mientras estripa el siguiente botón interno para activar la sonrisa ancha, doblará por la derecha en la segunda puerta y la cerrará tras de sí, casi en las narices del mensajero matutino.


"Es muy temprano para las malas nuevas, estoy temporalmente fuera de servicio"-dijo sarcástica, y se hundió en lo profundo de su oficina y de la resignación.


Se encierra en un bombillo de espacio infinito, no querrá volver a mirar letras en los números de su calculadora, ni almacenar en su computadora las teclas abarrotadas con la confianza puesta tiempo atrás.
Mientras revisa en el periódico la inestabilidad de las bolsas y de los tipos de cambio que le combinan con su atuendo, intenta en vano desfruncir el ceño, tratando de que no sea tan evidente que está pendiente de que en cualquier hora vendrá.

Escaló a lo alto de su puesto la indignación que le carcomía el semblante.

Un sonido en la puerta, seguido de un golpe al corazón, la tensan..

-"Adelante"- dice la voz firme de siempre.
Al ver que la figura del tímido mensajero no se había movido, amarrándose cualquier comentario no pertinente, dejó entrar. Él entre balbuceos, alcanzó a decir:
-"Esto es lo de hoy, Sra Cortéz" -dejó su correspondencia en el escritorio y al sentir equívoco, la saeta que se le venía encima, desapareció como la inadvertida neblina.
Pero lo de hoy no era contra él. No era contra nadie. Era algo que se salía de todo orden racional o irracional.

A pesar de todo, ella no era odiada, tampoco era temida, solo era incomprendida.

Un segundo golpeteo, esta vez más sólido, la prepara para el bajonazo. Una figura indecible se acerca, intentanto amenizar a la Sra de alma blanca y negro. Ella lo ve pretenciosa, pero cálida sonríe, estrecha su mano, le saluda como de costumbre. El perturbador sonido de un "buenos días", bastará para dejar un rastro de sangre perfumada, exhalada en ese dúo de palabras, y otro de agua salada en su hermética mirada.
El tiempo pasa y aunque la puerta está abierta de par en par, no se alcanza a escuchar el tema. La secretaria de al lado, agudiza sus sentidos cual ave rapaz, pero es imposible, el código que se manejan esos dos no es para amateurs.
El reloj iba a dar las 12:00, la mañana había huído cobarde con él.
Y a ella, que le había tocado vivir la época de la incomunicación en medio de tecnología de punta que precisaba el contacto; a ella que le vaciaron la esperanza, que se la dejaron en números rojos, no le quedaba más que revisar su archivo de pendientes, y firmar los más importantes.
____
Hipotético

1 comentario:

caminante dijo...

Me he quedado sin palabras. Algo se ha alojado dentro de mí.
Excelente etxto.
Un beso