sábado, 9 de mayo de 2009

Muerte a la báscula


Usted las ve por la calle y no puede distinguirlas. Pueden trabajar o estudiar con usted. Puede ser incluso su familiar y hablar con ud de muchas cosas.

Aprendimos a dar gracias por los alimentos pero ahora sería buena idea también hacerlo por el hambre que sentimos para poder comerlos.

Lo cierto es que hay muchas que sufren en silencio, muchas que batallan día a día con trastornos alimenticios, queriendo comer quizá lo que ud y yo comemos con tanta naturalidad.

Pero el espejo las tumba, la publicidad las señala, la moda las ata, los hombres las claman (muchos no saben el costo) y para colmo la envidiosa báscula les da la estocada final.

Es entonces cuando sus fuerzas flaquean tanto, como sus cuerpos, que se convierten esclavas de sí mismas, en prisioneras de una cárcel de huesos humanos, de sus huesos.

No más muerte lenta chicas, que las torturas están abolidas hace años ya.

2 comentarios:

Silvia Salas Ramírez dijo...

uuoo q excelente

recuerdo cuando digo mujeres no nos hagamos esclavas nooooooo

libertad de verdad

Duendecilla Verde dijo...

Es que sí.