jueves, 29 de octubre de 2009

Estado de la Puerta: Cerrada.


¿Será que esta vez...?.. La verdad no lo pensé mucho porque cuando volví en mí misma, me dí cuenta que salí corriendo en cuanto el reloj me lo permitió y que el viento empujaba mis pasos hasta llegar a la estancia, que según había oído y tal vez visto en sueños, quedaba al final de la dirección que indicaron alguna vez, las flechas.

La antesala era larga y yo aligeré la marcha, no podía perder un segundo más y la incertidumbre estaba satisfecha a costa mía. Miradas extrañas sobre mí mientras los tacones retumbaban en el vacío de un lugar que hubiese deseado, tuviera algo de verde.

Con la discreción de detective que la ocasión requería, apenas y logré asomar mi ojo derecho, protegido por el lente, por la puerta de vidrio que parecía ensancharse a su antojo. Ahí estaban ellos, cuánto tiempo extrañando ese lugar que no conocía. Mi sonrisa empezó a florecer hasta que...
..
..
...Hasta que me dí cuenta de la hora. Pensé que tocar la puerta una hora tarde era demasiado abuso como para adentrarme. No, porque.. "¡Vaya forma de llamar la atención!", me dije. Así que retrocedí con pasos de algodón de ese lugar al que siempre había querido entrar.

Otra vez el destino se empeñaba en obstinarse contra mí, como todos los lunes, como todos los años. Aunque no sé si cada vez un año más cansada del camino, de ver esa aula cerrada desde aquí afuera, o con más valor para entrar el siguiente. La invitación se me está amarillentando. Todavía no sé por qué no entré, por qué nunca entro.

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

Un día sin dudas entrarás..

Me gusto como plasmas tus sentir. excelentes pasos de algodón.. me encanto..


Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre..


Que tengas un buen fin de semana..