martes, 22 de septiembre de 2009

Diálogo Inusitado

















-¿Me permite un segundo?-dijo un hilo de voz a mis espaldas.

-Seguro- dije mientras me detuve de pronto y la miré a los ojos.

-Centro izquierda, ¿verdad?- dijo, y me pareció que tenía la seguridad de una caja fuerte.

-¿De izquierda, yo? -improvisé porque no había nunca reparado en eso.

-Sí, se notó en demasía en su charla, su rivalidad con el liberal, colega mío.

-Bueno, qué bien. No es pecado, ¿sabía?

-Lo sé, lo sé, solo cuídese.

-¿De qué, de usted?

-No, de cambiarse de bando.


1 comentario:

caminante dijo...

Querida Duendecilla, ¡cuánto disfruto tus textos!
¿Porqué te prodigas tan poco?

Un beso