lunes, 28 de septiembre de 2009

Arena de un reloj que quebramos


Las pocas goteras que hay en el cielo me dicen que es un verano seco.

¿Calentamiento global o colapso ecológico?

Y me indigna la pugna por la repartición de las aguas de lo que fue en vida, el polo norte.

Hasta "santa" con todo y renos se tuvo que mudar de casa.

Noto que se gasta la alfombra verde que cubría la tierra.
Y las voces en contra de la globalización se aproximan,
anticonformidad contra los depredadores del planeta, nosotros. Contra lo que hemos hecho, o contra lo que dejamos de hacer.

Por allá se reunirán los países a intentar arar el terreno de las mentes egoístas, y querrán sembrar hábitos responsables, regar con esperanza las cosechas de pensamientos verdes, pero si no son agricultores de corazón, sino de coraza, quizá se pierdan los cultivos.

El mundo se nos cuela como arena entre las manos,
arena de un reloj que quebramos.

2 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Que bello tu mensaje, y tu reflexión lo has escrito con el toque magistral, para hacernos conciencia del tiempo en que vivimos destruyendo por puro egoísmo, nuestro planeta.

BRAVO

Me uno a tu mensaje..

Un abrazo
Saludos fraternos.

caminante dijo...

Cuánto me gusta, Duendecilla, que publiques tan seguido.

Reflexiones como la que haces hoy, y llamadas de atención son necesarias cada día.
Un beso