sábado, 20 de junio de 2009

Cada tarde de lluvia


Se paseaba cada tarde de lluvia, con su paraguas estampado del abanico de colores que no tenía su existencia, que las gotas de la lluvia de los malos tiempos habían estado despintando desde hace años ya.


Por eso se paseaba cada tarde de lluvia, sola, con esas flores inclustadas a la fuerza en la tela de su vestido, frías, jardín distante. Nunca he visto flores tan falsas, pero ella parecía no notarlo, al verlas rojas.


Se paseaba cada tarde de lluvia, para ver el cielo gris fotografiado con el flash de los relámpagos. ¿Cuántos años deleitándose en ellos? Ella ya había perdido la cuenta.. Pero seguía imaginando que algún día sería ella misma el centro focal de una fotografía real, de una sola, nada más, de esas que cuelgan en las paredes de los cuartos, o en los estantes de los pasillos.


Si tan solo alguien reparara en su presencia, si alguien quisiera perpetuarla, si tan sólo alguien, entonces no se pasearía cada tarde de lluvia con el saco de su soledad cargado al hombro, permitiendo que las gotas de lluvia y recuerdos, acaben por despintar hasta lo gris que aun le queda.

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Que bellisima prosa llena de entrega.. la vida..

Saludos fraternos con cariño
un abrazo muy grande


besos

que tengas una muy buena semana

Gilda Alejandra Yury Rojas dijo...

"Pero seguía imaginando que algún día sería ella misma el centro focal de una fotografía real"

muy lindo y creo que pasa más de lo que imaginamos, por algo dicen que la esperanza nunca se pierde y espero que no pierda la esperanza porque ahi si que se desteñirian sus colores..

Villa dijo...

Suspiros inaudibles de un alma atormentada por la soledad que sin saber, ella misma se ha buscado.. tan solo exhalando sentimientos convertidos en vapor que se van perdiendo cada vez más bajo "cada tarde de lluvia".

Remedios Sánchez Amorós dijo...

Es genial. Intenso. Se percibe cada lágrima en cada gota de lluvia. felicidades