
Intercambio una mirada de recelo con mis lecturas pendientes... de esas que en vez de liberar el espíritu lo atan al deber.
Están ahí servidas "suculentamente" en mi bandeja de entrada, esperando que las digiera, persuadiéndome...
-¡Ni me vuelvan a ver con esos ojos!- y cierro el paladar así, sin probarlas.
Yo sé que debo estar allá y no aquí... Sé que voy para allá, a cenar-las.. Sólo que...
No iba a esperar a que el tiempo me sobrara para inventarme otra ruta, porque probablemente tampoco hubiera querido venir...
2 comentarios:
Hermosa la lectura de tus versos..
cuando en el camino nos inunda tu presencia-
excelente
saludos fraternos
un abrazo
besos
No sería mala cena,pero sí, las que liberan el espíritu.
Un beso
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