domingo, 7 de junio de 2009

De rojo, pintando

Una vez que tembló muy fuerte en este pedacito de terra, la sacudida botó mi pintura roja de frasco de vidrio y la derramó como fuente sobre la hasta entonces, impávida cerámica de mi cuarto. Fue entonces cuando su mundo se tiñó de rojo.

Pero el tiempo pasó, y las muchas aguas lavaron el rojo sentimiento de la cerámica, se lo borraron de su mente, fue como un lavado de cerebro. La cerámica ya no recordaba lo que era estar teñida de carmín, y desde entonces siguió estando igual de fría para todos los pies descalzos que se asomaban a saludar.


Al igual que ella, yo había prometido no enamorarme otra vez.
Pero me saliste de pronto en la caja de cereal sin tenerlo yo agendado.
De la nada surgió todo, como dicen unos, pasó con el universo.
Y es que sos un universo de probabilidades... De rojo estás pintanto mis días, artista de encuentros que sé, no son fortuitos...
...Y no seré yo quien despinte la cerámica, impregnada de tí.

2 comentarios:

caminante dijo...

Qué texto más bonito.
Que tus día estén siempre pintados del color que tú quieras.
Un beso

Adolfo Payés dijo...

Hermoso tu escrito. me lo quedo para sentirlo siempre.

saludos fraternos con mucho cariño
un abrazo

besos